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domingo, agosto 14, 2005

David se enfrenta a Goliath a galletazos

El otro día recibí por mail en mi mail un mail que no sólo me daba una receta de galletas, sino que me exhortaba a que se la enviara a cuanta gente pudiera, dizque para derrotar a una malvada empresa y demostrarle que los latinos también podemos, cuando los "americanos" (sic) se quieren pasar de listos.

¿Les suena conocida la historia? Bueno, el mensaje asegura que se trata de una historia verídica, que le ocurrió a un empresario mexicano de visita en Dallas. Le cedo la palabra a nuestro anónimo hombre de industria:

Mi hija y yo acabábamos de terminar una ensalada en el Neiman-Marcus en Dallas (Neiman-Marcus es una tienda por departamentos muy exclusiva y cara en EE.UU), y decidimos pedir un pequeño postre. En vista de que ambos somos amantes de las galletas, acordamos probar las galletas "Neiman-Marcus".






Con este pequeño párrafo se me prendieron varias señales de alarma. ¿Qué mexicano considera que las galletas son un postre? Y, sobre todo, ¿qué mexicano "acuerda" con su hija qué postre pedir en un restaurante? Pero, bueno, quizá podemos pasar por al alto estos detalles de estilo, para que no digan que por deformación profesional les concedo excesiva importancia. Prosigamos con el relato:

Las galletas eran tan exquisitas que pregunté si podían darme la receta a lo que la mesera respondió con una pequeña mueca: "Me temo que no." "Bueno", dije, "¿me permitiría comprar la receta?" Con una sonrisa encantadora, ella dijo que sí. Pregunté cuánto costaba y ella respondió "dos cincuenta". "Es un gran trato" dije con aprobación, "cárgalo a mi tarjeta".


Otra vez se enciende el foco rojo con esa expresión de que "es un gran trato", traducida literalmente del inglés "it's a great deal". Un mexicano hubiera dicho: "No hay pedo, está barato." Claro, quizá nuestro empresario estudió en Harvard y está acostumbrado a pensar en inglés, como les ocurre también a los políticos, así que hagamos a un lado ese detalle y continuemos con la historia:

Treinta días después recibí mi estado de cuenta de Neiman-Marcus por un total de $285.00. Revisé nuevamente y recordé que sólo había gastado $9.95 por las dos ensaladas y aproximadamente $20.00 en una bufanda. Al buscar más abajo en el estado de cuenta, decía: "Receta de galletas: 250.00". "Eso es una locura", pensé. Llamé al departamento de cuentas de Neiman-Marcus y expliqué que la mesera me había dicho que eran "dos cincuenta"; lo que bajo ninguna interpretación de la frase significa doscientos cincuenta dólares. Los de Neiman-Marcus se negaron a negociar. Dijeron que no me harían ningún reintegro; pues, según ellos "lo que la mesera dijo no es nuestro problema, ya usted leyó la receta, así que de ninguna forma le devolveremos su dinero".


Y como toda cadena que se respete, después viene la petición de que le ayudemos a joder a la malvada empresa, difundiendo la receta de las galletas, así como para que nadie más la vuelva a comprar y la tienda pierda una fuente considerable de ingresos. (Sí, claro, con esa estrategia, pronto Neiman-Marcus estará de rodillas y rogando que no se difunda la receta de sus galletas.)

Confieso que mis sospechas (sí, soy medio paranoica pero, ¿qué esperaban después de haber sido fan de Los expedientes secretos?) se convirtieron en curiosidad, y así me di a la tarea de investigar un poco la veracidad y el origen de esta historia.

Lo primero que se vino abajo fue la veracidad, precisamente. El dicho empresario mexicano, el David que quiere derrotar al Goliath de Neiman-Marcus, definitivamente no existe. La historia, como lo revela la desmañada traducción que sufrió, se originó en Estados Unidos. Y no precisamente en Neiman-Marcus. La primera referencia documentada de esta leyenda data de 1948, en un libro de recetas en el que viene la del pastel de chocolate de 25 dólares, llamado así porque eso fue lo que pagó una señora por la receta a bordo de un tren. Después ella se dedicó a difundirla entre todas sus amistades para fregarse al abusivo pastelero-ferrocarrilero.

La misma historia se atribuyó años después, en los sesenta, al hotel Walford-Astoria de Nueva York, en la que el objeto de la receta seguía siendo un pastel. A fines de los setenta, es cuando aparece convertido en galletas, también de chocolate, de una tal Mrs. Fields. Después se le atribuyó a unas tiendas llamadas Marshall-Fields y finalmente, en los noventa, a Neiman-Marcus.

Parece que a los monitos de la tienda les divirtió tanto esta historia que ahora la aprovechan para hacerse un poco de publicidad. No sólo niegan haber vendido la receta, sino incluso la ofrecen gratis en su sitio Web y también, cosa curiosa, le piden al lector que la difunda. Lo que no se dice en esa página es que antes de que se propalara esta leyenda no había lo que se llama una "galleta de chocolate Neiman-Marcus". La tienda la sacó después de que se hubiera corrido este rumor, precisamente para aprovecharlo.

¿Con que el David mexicano quiere vencer al Goliath trasnacional, eh? No sé quién empiece este tipo de cadenas ni qué objetivo persiga al hacerlo. Lo que es evidente es que no es el objetivo declarado. No es la venganza del débil, que pide ayuda a los demás débiles para derrotar al poderoso (y con lo que los demás débiles se sienten buenos al colaborar). Si alguien quiso perjudicar a Neiman-Marcus, lo que logró fue exactamente lo contrario: le hizo el favor de ponerlo en el centro de la atención y de darle una buena idea de mercadotecnia. Vistas así las cosas, ¿no habrá sido la misma tienda la que inició esta cadena?


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Que tal Georgina, casualmente encontre weblogs de León Guanajuato, (ciudad dónde vivo), y la verdad hay mucha paja, weblogs simplemente, nada mas, la mayoría aburridos, el tuyo me pareció bueno, gracioso, largo, simpático jaja, sobre este tema de las galletas, que buen analísis. Pero en mi opinión uno nunca sabe las intenciones, sobre todo de gente con mucho tiempo libre, y poca imaginación. Quizás le gustan mucho las galletas a esta persona y si dice "me gustan mucho las galletas, comálas", dudo que le hagan caso, probablemente invente esas historias solo para que coman las galletas que le gustan, bueno es la primera impresión, pero bueno, si la persona que realizó esta dichosa cadena no lo hizo por su afición a las galletas, y es un poco mas inteligente de lo que pensé, tal vez sea fabricante de algun producto necesario e insustituible para la receta, o quizás si sea para simplemente ayudar a Neiman Marcus, como forma de publicidad, un poco "diferente" jaja de cualquier forma cumple con sus principal fin, hace que mas gente la conozca, sobre todo con tus parajes. Nos estamos leyendo por ahí, que tengas buena suerte.

No quiero aguarle las ilusiones a todos aquellos que se imaginan grandes complots al rededor de los fraudes por internet, pero he sospechado que son una de dos o las dos cosas, primera un wey con mucho tiempo libre, y segunda, un estudio de el tiempo en el que viaja la información por internet, así de simple. Saludos, muy interesante todo tu blog, me gusta tu estilo y como dice Jamehe hay poquititos blogs interesantes.

No te quedes callado

 

¿Quién soy?

  • Yo soy Georgina
  • de Mexico
  • Quisiera ser heteróclita e indefinible: no me gusta que me encasillen. Claro, la sociedad ya tiene una casilla bien definida para gente como yo. En todo caso, no seré yo quien se meta por su gusto en ella.

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