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jueves, agosto 25, 2005

La vi allá (5)

La siguiente cita con Gina fue un desastre. Aunque empezó bien, estuvo a punto de terminar en tragedia. Primero fuimos al cine y de regreso pasamos al Tizoncito a cenar. Y antes de llegar a mi casa, compramos una botella de tequila para platicar a gusto.

Y así fue. Acomodadas en la sala, descubrí que a Gina también le gustaba la astrología y estuvimos hablando de signos y horóscopos, de algunos libros que habíamos leído en común, de películas, de programas de televisión, de nuestras vidas. Me llamó la atención cuántas cosas teníamos en común: las dos habíamos tenido problemas en la escuela, habíamos experimentado con el sexo más o menos a la misma edad con nuestras amigas de la secundaria pero, sobre todo, el hecho de que constantemente estuviéramos en busca de una relación, como si no pudiéramos estar solas.

Todo iba bien, en realidad, hasta como a las dos de la mañana cuando, sin avisar, llegó Clara. Tengo que aclarar que Clara y yo no éramos novias, ni la consideraba mi pareja ni mucho menos. Para mí era una amiga a la que veía cuando no tenía nada más que hacer, aunque últimamente había notado en ella cierta actitud posesiva que ya me resultaba irritante. Además, mi relación con ella era demasiado conflictiva, si no es que de plano destructiva. Clara tenía la capacidad de sacar mi lado más obscuro y en no pocas ocasiones yo la había humillado, cosa que ella parecía disfrutar. No había ningún lazo afectivo al menos de mi parte y de hecho yo ya estaba pensando en decirle que no quería volverla desde antes de conocer a Gina, aunque no me había atrevido a hacerlo.

Aunque sí noté que Gina se sacó de onda por la llegada de Clara, lo disimuló bastante bien. Como si nada, Clara se sentó a mi lado y empezó a hablar de su trabajo. Luego resultó que tenía conocidos en común con Gina, de una editorial en la que habían trabajado las dos en distintas fechas. Así que cuando me fui a la cocina a preparar unas botanas, las dejé en la sala platicando muy animadamente.

Como a las cuatro de la mañana, Gina dijo que ya se iba. Yo deseé que Clara aprovechara el momento para irse también pero, por el contrario, dijo muy tranquila que ella se quedaría a pasar la noche conmigo. Eso acabó de irritarme por completo. Todo el tiempo había estado actuando como si ella fuera la de la casa, como si yo fuera su propiedad, acercándose a mi para abrazarme, ponerme la mano en las piernas y otros gestos con los que trataba de decirle a Gina que ella tenía derechos sobre mí.

Cuando nos quedamos solas, Clara me reclamó que hubiera salido con Gina y que la hubiera invitado a la casa. Sólo eso me faltaba para sacar todo el coraje que yo traía con ella y, totalmente fuera de mí, aproveché para reprocharle todo, desde su forma de vestir tan hombruna hasta que hubiera llegado a mi casa sin avisar. Creo que nunca le había gritado tan fuerte a nadie. Y Clara no se la esperaba. Desconcertada, empezó a gimotear y a rogarme que la perdonara, que lo que pasaba era que me quería mucho, que yo era todo en su vida, que no podría vivir sin mí y otras cosas así de cursis. Acabó por darme lástima y la dejé que se quedara conmigo aunque, claro, no se atrevió a acercárseme en la cama y cada quien durmió en su lado.


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pienso que una relacin como la que estaba llevando con clara no era nada agradable, espero seguir leyendo hasra llegar al final de este relato.

Hola Gina

Por lo que veo estas interesada en tu "Tocaya", y le estas buscando las afinidades que tienes con ella y creo que eso es el principio de algo.
Te recomendaria (aunque no soy quien para ello ) hablar con Clara y plantearle lo que nos comentas, que solo la vez como una amiga, aunque claro, de una manera muy sutil, ya que es muy triste lastimar a alguien que te quiere o siente algo por ti.

Seria bueno tambien aclarar con Gina II lo cercano de tu amistad con Clara, no se vaya a quedar con otra idea no?

Seguimos en contacto

Bye

No te quedes callado

 

¿Quién soy?

  • Yo soy Georgina
  • de Mexico
  • Quisiera ser heteróclita e indefinible: no me gusta que me encasillen. Claro, la sociedad ya tiene una casilla bien definida para gente como yo. En todo caso, no seré yo quien se meta por su gusto en ella.

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