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viernes, agosto 26, 2005

Tortas de chicharrón

A nadie le sorprendió que el compadre Medrano cayera desplomado en pleno parque. Con 125 kilos de peso, en la colonia era conocido como el inventor de las tortas de chicharrón con chorizo y además, por sus excesos etílicos, era frecuente verlo dormido en alguna de las bancas de ese mismo parque.


Pero esa vez sufrió un infarto, del que pudo salvarse gracias a la rápida intervención de los médicos y, sobre todo —al menos eso decía él— por la milagrosa intercesión de la Virgen de Guadalupe, de la que era devoto desde que Juan Pablo II expresara su predilección por esa advocación mariana.


—Estos son avisos—, gustaba de repetir después de salir de terapia intensiva—. Y Dios nos los manda para que corrijamos el camino.


Y así fue. Para asombro de todos y consternación de don Elías, el cantinero, el compadre Medrano dejó de tomar. Lo veíamos pasar con una botella de agua —consumía cuatro litros al día—, enfundado en unos pants y cargando una maletita rumbo al gimnasio. Ah, claro, porque el compadre Medrano se metió al gimnasio a bajar de peso. Pasaba cerca de dos horas allí, entre bicicleta, caminadora y otros aparatos de ejercicio cardiovascular. Además, reemplazó sus famosas tortas por ensaladas y carne asada. Se levantaba al alba y salía a correr rumbo al gimnasio. En la noche no se desvelaba. Y, por supuesto, dejó de fumar.


—Definitivamente, el cambio del compadre Medrano es un milagro de la Virgen—, comentó alguna vez el padre Néstor al referirse al caso en su homilía dominical. Y lo repitió varias veces más, para remachar su valor ejemplar, dirigiéndose a los más descarriados de la colonia, que solían congregarse cerca de la puerta.


En efecto, el cambio era por lo menos sorprendente. En cosa de tres meses, el compadre Medrano había perdido como quince kilos, era asistente del entrenador del equipo de futbol de la iglesia y, quizá debido a que ya no faltaba a su trabajo por irse de borracho, lo habían ascendido en su compañía.


Cuando el compadre Medrano llegó a su meta de 90 kilos hizo una fiesta para celebrarlo. Claro, sólo se sirvieron aguas de frutas, mucha ensalada y pechugas de pollo a las brasas. En su mayoría, los señores se sintieron ofendidos de que se les invitara a una fiesta sin alcohol y no se quedaron ahí más de media hora. Luego supimos que se habían ido a celebrar por su cuenta con don Elías, que los recibió encantado, pues temía que cundiera el ejemplo del compadre Medrano.


Pero no todos se fueron. Rigoberto el mecánico fue uno de los que se quedaron, no tanto por solidaridad con el compadre Medrano, sino por celar a Martina, su novia, que años antes había sido pretendida por el festejado. En ese tiempo fue fama que la Martina lo había rechazado precisamente por su aspecto, pues ella, que era menudita, temía morir aplastada en la noche de bodas. Ahora que se había eliminado el obstáculo, Rigoberto temía que volvieran a encenderse los rescoldos de la pasión de antaño.


Y con justa razón. En una ida que dio al baño, al regresar al patio encontró a los dos bailando muy acaramelados. Rigoberto siempre fue hombre de pocas palabras. Así que sin abrir la boca fue a su coche, de donde regresó blandiendo un tubo. Y sin decir agua va, le partió el cráneo al compadre Medrano. De ese golpe, ¡ay!, ni los médicos ni la Virgencita pudieron salvarlo.


Lo velamos antenoche. Su madre, muy acomedida, nos ofreció de las tortas que tanto le gustaban al difunto. Después los señores sacaron las anforitas y brindaron por su eterno descanso. Algunos sacrílegos incluso llegaron a decir que el velorio estuvo más animado que la fiesta. Yo no sé. Me fui poco antes de que Martina trajera el radio y todos se pusieran a bailar.


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Suele suceder..en los velorios, todo está que alguien saque "la anforita, pal frío"..y al rato, el que cuenta chistes, tiene a todo mundo en la chorcha...hasta pachangas se arman"..Saludos

Buenos Dias Gina

Tiene razon Mario, en los funerales es de ley el cafe con "piquete" (para soportar la desvelada y el frio), aunque luego la mitad de los asistentes tengan "pachanga" mientras las señoras rezan el Rosario.

Pobre del "Compadre Medrano" quien nos viene a comprobar que cuando te toca. te toca......

Saludos y un excelente semana

No te quedes callado

 

¿Quién soy?

  • Yo soy Georgina
  • de Mexico
  • Quisiera ser heteróclita e indefinible: no me gusta que me encasillen. Claro, la sociedad ya tiene una casilla bien definida para gente como yo. En todo caso, no seré yo quien se meta por su gusto en ella.

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