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jueves, septiembre 01, 2005

Exolingüística para principiantes


Cuando conocí a Ontiveros y me dijo que era exolingüista, yo pensé que era una forma adornada de decir que se dedicaba a las lenguas extranjeras. Pero él mismo se encargó de sacarme de mi error.


—La exolingüística—, me dijo en un tono que no carecía de ribetes ampulosos—, es el estudio de las lenguas extraterrestres.


Y juro por mi madre que me lo dijo sin pestañear.


En nuestro planeta existen alrededor de seis mil idiomas, de los cuales la mitad, y quizá hasta el 90 por ciento, habrá desaparecido al finalizar este siglo. El 97 por ciento de la población habla 240 idiomas, lo que quiere decir que 5,760 idiomas son hablados por apenas el 3 por ciento restante, que son 180 millones de personas. Es decir, en promedio, esos idiomas tienen 31,250 hablantes. La desaparición anunciada de estas lenguas tiene varias causas, pero la principal es la ruptura de la trasmisión generacional: los padres ya no les enseñan a sus hijos su lengua, sino la hegemónica del país. De ese modo, la lengua desaparece por completo tras dos generaciones (y los nietos no pueden comunicarse con sus abuelos).


Por lo visto, los lingüistas del siglo XXII tendrán mucho menos materia de estudio que los actuales. Aún así, si sólo quedaran esos 240 idiomas, sobrará chamba para traductores e intérpretes, pues nadie sería capaz de aprendar tantísima lengua.


Por eso no me explico que haya quien se dedique a estudiar idiomas de otros planetas, habiendo tanto material en el nuestro. Aunque pensándolo bien, lo que no me explico es cómo pueden estudiar esas lenguas si, para empezar, no sabemos ni siquiera que haya vida inteligente en otros planetas. ¿De dónde habrá conseguido Ontiveros un silabario marciano?


—No, no, mi estimada—, quiso explicarme con su tonito condescendiente—. En la exolingüística nos dedicamos a analizar cómo podría ser una lengua hablada por seres con diferente sentido de la percepción.


El resto fue un rollo incomprensible. No porque Ontiveros alcanzara niveles muy elevados, sino porque no salía de repetir los lugares más comunes de la lingüística, la arbitrariedad del enlace significado-significante y demás bases que echara Saussure hace casi un siglo. Y todo, claro, sazonado con viajes extraterrestres, civilizaciones perdidas y conocimientos milenarios, oportunamente rescatados por el líder de su secta de contactados.


Yo ya había leído las Otras inquisiciones y las Ficciones de Borges, por lo que en realidad no me apantallaron sus argumentos. Borges habla de la posibilidad de un idioma sin substantivos, con puros verbos, en el que, por ejemplo, para decir luna se usaría un verbo que más o menos significaría lunescer. Pero Borges era escritor de ensayos literarios y de ficciones y no andaba por el mundo leyendo la baraja.


—Borges no hubiera podido leer las cartas— replicó Ontiveros—, pues era ciego. ¿No lo sabía?


Se me quedó viendo con una sonrisita de triunfo. No le respondí. No porque no supiera qué decir, sino por considerar que no valía la pena alegar con tamaño embaucador. Al darme la media vuelta para irme, todavía alcancé a oír que decía:


—Aunque pensándolo bien, no sería mala idea fabricar unas barajas en Braille. Entre los ciegos hay un nicho que no se ha explotado.


Me alejé sin escuchar el resto de sus planes.


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los marcianos si existen y hablan entre chino y japonés, por eso nadie les entiende. a lo mejor O-Ren, la de Kill Bill, si les hubiera entendido, porque ya ves que era cruzada de chino y japonés.

Me encanta tu blog, Gina.

besos

jaja, a mi tambiénme gusta tu blog, oye ese tal Ontiveros era movido para los negocios, todo un Jorge Vergara, bueno que tal si uno le pega y termina comprandose hasta su equipo de fut, o tal vez sea de esos que salen en la tele diciendo... Mi hermano a usté le han hecho brujeria... bueno, me han dicho que hay un dineral ahí, pero bueno yo soy el mas escéptico de los escépticos. Buen día

Hola Gina

Curiosamente como lo dice "Jamehe" hay quien te puede influenciar con su "clarividencia" y hacerte creer cosas aunque suenen absurdas.

Espero nunca encontrarme a Ontiveros por aca, seguramente acabaria siendo su cliente (Je Je)

Saludos Gina, excelente relato

Lalo: No te preocupes; Ontiveros está convencido de que los viajes le roban el chi y por eso nunca ha salido de su terruño, salvo una vez que tuvo que ir a ver un cliente en Morelia.

No te quedes callado

 

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