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domingo, septiembre 25, 2005

La confesión de Zeferina

Debido a una crisis de flujo de caja, como explicó, Ontiveros tuvo que renunciar a su proyecto de convertir a Zeferina en la abanderada de un movimiento espiritual que anunciaría una nueva era para la humanidad, como pretendía. Expulsado de su cuarto de azotea por no pagar la renta, tuvo que acogerse a la benevolencia de su hermano y se fue a pasar una temporada en Morelia.


—Esto va a ser un desastre cósmico—, me advirtió hace unos días, cuando me lo encontré sentado en la banqueta, rodeado de cuatro cajas que acumulaban todas sus pertenencias.


Sentí un poco de pena, pues él me había pedido varias veces que "moviera mis influencias" para ayudarlo a explotar su invento del agua en polvo. Él aseguraba que eso produciría una verdadera revolución agrícola, permitiendo el cultivo de zonas desérticas. Sin embargo, las relaciones que tengo en la industria farmacéutica se limitan a traducir folletos y otros materiales, así que malamente hubiera podido hacer algo por él.



Pero este infortunio le permitió a Zeferina librarse del destino que se le había encomendado y por fin pudo salir del encierro en el que estuvo tantos días. De ese modo pudimos enterarnos de lo que realmente le ocurrió los días que estuvo desaparecida. Yo le agradecí que finalmente se hubiera decidido a hablar, pues nadita de ganas que tenía de ir a hablar con el padre Néstor y la tía Asunta. De hecho, poniendo de pretexto una excesiva carga de trabajo, había pospuesto esa cita varias veces. La confesión de Zeferina me liberó de esa enojosa obligación. Y también levantó la jettatura que le había caído a la panadería de don Octavio, por la presunta profecía de que se iba a derrumbar.


—Ya decía yo que esto era una superchería de esos tipos del Seven Eleven—, comentó don Octavio silbando las eses—. Desde que llegaron a la colonia han tratado de sacarme del negocio.


La que estaba inconsolable era doña Meche, pues pocos días antes, su adorado dálmata, el Rayo Negro, había perecido bajo las ruedas del autobús que va a Morelia. Creo, no estoy segura, de que era el que llevaba a bordo a Ontiveros, por lo que sentí un ligero escalofrío cuando me enteré de la noticia.


En fin, el padre Néstor también se sintió aliviado, pues la confesión de Zeferina cancelaba la amenaza que él veía en un movimiento que podría despojarlo de la ascendencia espiritual de que gozaba en la colonia. Ya no volvió a hablar desde el púlpito de los falsos profetas ni del anticristo, como había dado en hacer los últimos domingos, y se animó a organizar una nueva colecta, esta vez para la pintura de la iglesia.


La confesión de Zeferina también tuvo efectos benéficos en su relación con Micaela, pues ahora las dos hermanas Candela andan juntas para todos lados. Pero eso, en lo personal, para mí fue muy gravoso. Aunque la teoría dice que siempre es grata una reconciliación de este tipo, en la práctica me significó que los miércoles Micaela llegara a hacer la limpieza acompañada de su hermana. Contraviniendo la regla de tres ("si un albañil levanta una pared en dos días, dos albañiles la levantan en uno", ¿recuerdan?), las dos hermanas se tardan más tiempo arreglando mi casa del que necesitaba Micaela sola. Eso implica también que las dos se queden a comer. (Antes, Micaela llegaba a las nueve y se iba a las doce. Ahora las dos llegan también a las nueve pero se van como a las cuatro de la tarde, después de la comida y la siesta.)


En lo que sí acataron la regla de tres las hermanitas Candela fue en el rubro de las cosas perdidas o fuera de lugar. Si yo antes perdía media hora al día buscando mis cosas, ahora pierdo una hora exacta. Ah, claro, y también se duplicó el dinero que pago por tener pisos trapeados. Pero, vaya, estas consideraciones mezquinas no se van a interponer a tanta felicidad.


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Muy pronto esta historia de Zerafina y sus compinches debaras convertirla en un hermoso libro, sera un exito editorial, piensalo chamaca...
Besines.

Está bien ese invento de "agua en polvo"...tiene potencial.
Y esperate a que se aparezcan por tu casa, los novios de Zeferina y Micaela...al tiempo.

Hola Gina

Espero que hayas tenido un muy agradable fin de semana.

Al final me quede un poco esperanzado en saber la confesion de Zeferina, pero entiendo que guardes la informacion, no debe de ser facil sobre todo cuando esto implica Aliens y profesia,s verdad?

Saludame a Micaela, prometo que si algun dia paso por Leon Guanajuato me dare un buen baño e ire a conocerla

Oye, otra cosa mas, ese Ontiveros puede tener la solucion a muchas cosas, agua en polvo eh?, mira que debe de haber mucho mercado para esto.

Un abrazo a la distancia

Ya es miercoles y no escribes nada, ¿de que se trata?

Besitos "ocupaditadesaparecida"

No te quedes callado

 

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  • Quisiera ser heteróclita e indefinible: no me gusta que me encasillen. Claro, la sociedad ya tiene una casilla bien definida para gente como yo. En todo caso, no seré yo quien se meta por su gusto en ella.

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