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lunes, septiembre 05, 2005

La solidaridad del padre Néstor

Desde la semana pasada, el padre Néstor empezó a hacer una colecta para ayudar a "nuestros hermanos en desgracia de Nueva Orleans". Pero cuando la gente se enteró que eso significaba ayudar a los gringos, la respuesta fue más bien tibia. La mayoría decía que no estábamos para ayudar, sino para que nos ayudaran. "Y menos para ayudar a los pin-@#$%&-ches gringos", agregaban en voz baja algunos.


—No es posible—, tronó desde el púlpito en su sermón del domingo—, que sólo se hayan recolectado 42 pesos, una caja de aspirinas y medio frasco de Melox. Es hora de olvidar rencores mezquinos y agravios del pasado...


—¡Que nos devuelvan Texas y sí los ayudamos!—, interrumpió una voz desde el fondo de la nave.


Como el padre Néstor también era conservacionista, las luces de atrás estaban apagadas y, en la penumbra, no pudo distinguir a qué blasfemo pertenecía esa voz. Más irritado aún, el padre Néstor fustigó a esos "corazones secos, incapaces de sentir compasión ante la desgracia ajena". Y trató de dar por terminado el asunto, anunciando que se formaría una brigada de recolección, que pasaría casa por casa para recabar la ayuda.


La coordinadora de esa brigada fue nada menos que doña Meche, la portera y madre de Silvia. Y fue por Silvia como me enteré de las vicisitudes de este colosal esfuerzo humanitario.


El padre Néstor mandó a un grupo de siete beatas a recorrer la colonia para hacer la colecta, armadas simplemente con la amenaza de excomunión y el fuego eterno para aquellos que no quisieran ayudar. Esta vez, la campaña sí dio frutos más generosos: un total de 1,088 pesos en efectivo, dos costales de ropa y una caja de medicinas, ésta aportada por Fulcanelli, el dueño de la botica, que vio en el altruismo la oportunidad de deshacerse de todos sus medicamentos caducos.


Sin embargo, el siguiente revés para el padrecito provino de donde menos lo esperaba: los organismos de ayuda se negaron a recibir los donativos ya que, explicaron, el gobierno federal de Estados Unidos no quería nada de ayuda externa. El ingeniero Benavides, que se había ofrecido a llevar en su coche las cosas, se regresó desairado y por demás furioso.


—¡Estos pin-@#$%&-ches gringos qué se están pensando!—, exclamó, bajando sudoroso los dos costales y la caja del boticario—. Con razón nadie los quiere.


Con todo, el incidente estaba lejos de haber terminado. Cuando mi colonia se enteró que la ayuda había sido devuelta, todos empezaron a exigir que se les regresara su aportación. Pero como las beatas no habían tenido el cuidado de registrar los donativos que les daban, el padre Néstor, basándose en el principio de "lo caido, caido", propuso que esas cosas se quedaran para el dispensario de la iglesia, ya que no habría manera de hacer una devolución justa.


Pero la gente alegaba que cada quien se acordaba de lo que había aportado, por lo que casi se arma un motín enfrente de la iglesia, con las personas que exigían que se les devolviera lo suyo.


Nadie quedó contento. Hubo gente que decía haber donado un suéter de angora y haber recibido de vuelta "un pin-@#$%&-che rebozo". El padre Néstor, por su parte, aseguró que, a la hora de reembolsar el efectivo, la iglesia "había erogado más de dos mil pesos" y lanzó un anatema contra aquellos "sacrílegos que aprovecharon la situación para meterse en el bolsillo un dinero mal habido".


Días después llegó la noticia de que Estados Unidos finalmente había decidido aceptar ayuda extranjera. Pero creo que al padre Néstor ya se le había agotado la compasión, pues esta vez no volvió a mencionar nada de ninguna colecta.


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Date una vuelta a mi blog, no se si fui claro, o quizas no afile bien mi lapiz, jajaja
Mira tu, el cura colaborador, que rara es la gente, ¿para que queremos Texas, cuentales que broncotas hay por ahi...
Mi nota de hoy es para ti chamaca.
Beso

La gente le pone etiquetas y barreras al amor, que importa la edad, el sexo, cuando ese es uno de los sentimientos mas hermosos...
Cuando me enamoro de verdad soy el mas tonto de los tontos y si es de una mujer joven, mas, jajaja
Hay que amar a nuestro gusto Gina, y basta ya de que todos opinen...
Besitos.

No me des las gracias, lo escribi con gusto, creo que no lo hice muy bien, pero tu me empujaste y valio la pena...
Tu comentario brillante Ginita, como siempre.
Beso

jajajajja... perdon pero me rei mucho con tu post.
No por el contenido, si no por las artimañanas del padre.

Such is life!!

Pase a saludar...
Beso

ese padrecito es el que necesita ayuda, pero siquiatrica.

Gina, qué ha pasado con Zeferina y su metamorfosis?

ah, y gracias por todo. eres un amor.

besos

Hola Gina

No conosco todavia al padre Nestor, pero creo que esta cortado con la mismas tijeras que el Padre de donde vivo

Nadie se imaginaba semejante tragedia en USA (ni sus mismos habitantes) aqui en las escuelas primarias se hicieron colectas de Alimentos y yo le tuve que entrarle "Voluntariamente" con unas mermeladas y unas latas de atun.

Espero que pronto se mejore la situacion para los damnificados

Saludos

No te quedes callado

 

¿Quién soy?

  • Yo soy Georgina
  • de Mexico
  • Quisiera ser heteróclita e indefinible: no me gusta que me encasillen. Claro, la sociedad ya tiene una casilla bien definida para gente como yo. En todo caso, no seré yo quien se meta por su gusto en ella.

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