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sábado, septiembre 17, 2005

Réquiem por un payaso

Considerada "menor" por la crítica, ya que fue realizada para la televisión, la película "I Clowns" (1971) de Federico Fellini conserva, no obstante, todos los elementos a los que nos tiene acostumbrados el genial director italiano en sus cintas, particularmente la nostalgia, tema fundamental en "Amarcord" (1973) y en "Intervista" (1987).



Nacido en 1920, para Fellini su infancia no se distingue del régimen fascista establecido en 1922 (y caído en 1945) y, así, éste aparece en sus películas visto por los ojos de un niño, exagerado quizá hasta la caricatura. La primera parte de "I Clowns" muestra los paralelismos entre los payasos y los personajes de su pueblo natal (Rimini) entre los que no falta el ridículo jefe de la estación de trenes, el loco del pueblo —apodado irónicamente "Giudizzio" (juicio), tal vez por carecer de él— y los vagos del billar y del café.


La siguiente parte está hecha a modo de documental y el propio Fellini aparece en ella, a cargo de un equipo técnico que, a su vez, se asemeja un poco a los mismos payasos que están entrevistando. Es notable el cariño y el respeto que siente y trasmite Fellini por estos personajes fundamentales del circo. Aun en los casos de los payasos viejos y retirados, deleitados de poder revivir sus viejas glorias, el cineasta se les acerca casi con veneración, sin que en ningún momento se sienta el menor tono de burla.


Los payasos han muerto, proclama el documental ya hace 34 años, y por ello la cinta cierra con el montaje del funeral bufo de un payaso, en el que una nutrida cuadrilla recurre a todos los actos clásicos de su oficio: golpes y caídas se multiplican en medio de una elegía que pondera los vicios y defectos del difunto. Y el final, un acto de trompeta a cargo de dos payasos en un circo vacío y solitario, remacha el mensaje de este documental tan sui generis: aunque los payasos ya no tengan público, aunque las butacas de los circos ya no se llenen de gente admirada ante la audacia de los trapecistas y divertida con la gracia de los payasos, éstos seguirán representando sus rutinas, ejerciendo su comedia, dándose de pastelazos y lanzándose cubetadas de agua, ya que jamás caducará la necesidad humana de reír. Mucho menos cuando podemos reírnos de las desgracias ajenas.


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No conozco el documento, con leer tus líneas aprendo.

Me gusta la foto, sigue ilustrando tus textos, eso les da un buen levanton.

Besos

Hola Gina,

Nunca vi esa pelicula (para mi desgracia)
Pero deja te comento algo real que me sucedio hace apenas dos meses:
Cuando fuimos a hacer las primeras compras en Tijuana (con mi familia recien llegada) junto a la Comercial Mexicana habia un circo que se llamaba "Ronkally" de solo 20 pesos la entrada en el area de gradas.
Mas por insistencia de mi hija que por gusto propio,entramos a ver la funcion, y hasta hoy sigo contento de haber visto un espectaculo tan formidable , el payasito que hizo nuestras delicias (no me acuerdo de su nombre) era un autentico artista entregado a divertir a los demas.

Ojala algun dia vuelva este circo a Tijuana

Saludos

No te quedes callado

 

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