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miércoles, septiembre 21, 2005

También nuestros abuelos fueron modernos

No deja de asombrar la gracia y el ingenio que, después de casi setenta años, siguen asomando en las películas de Charles Chaplin, como es el caso de Tiempos modernos (1936). Estaría de más referirnos a su genio, que le permitía escribir los libretos, actuar, componer la música, producir, dirigir y editar sus propias películas (aunque los malintencionados digan que lo hacía para ahorrarse el sueldo de otros). Sólo una mirada crítica y burlona como la suya podría soportar el paso del tiempo.


Claro, Chaplin era cineasta, no profeta y así su visión de la modernidad está teñida de las nociones de su tiempo. El progreso de los Tiempos modernos consiste en la mecanización y ésta se manifiesta en el tamaño. Las máquinas de la acerería donde trabaja al empezar la película son enormes: grandes turbinas y engranes, mientras más grandes, más modernas. Nadie imaginó que el progreso tecnológico apuntaría en la dirección contraria, la miniaturización. Las enormes consolas de nuestros abuelos, para quienes el tamaño sí importaba, se han reducido hasta caber en la palma de la mano, reencarnadas en el iPod.



Conviene detenerse en el título de la película. Para nosotros, el año de 1936 es historia, relacionado para unos con el inicio de la guerra civil española, para otros con los Juegos Olímpicos de Berlín (el gran escaparate del nazismo, como lo serán los de Pekín para el régimen autoritario chino); en todo caso, con eventos de los que nos enteramos ahora por los libros de historia. Pero para Chaplin y su generación eso era la modernidad, que se anunciaba mecanizada y deshumanizada, olvidada de placeres tan sencillos como el de hacer una pausa en el trabajo para tomar el almuerzo.



La mecanización, pues, oprime al hombre, como lo vemos literalmente cuando Chaplin es arrastrado a través de los engranes de una maquinaria gigantesca. ¿Y qué lo libera? Ah, ahí es cuando entra en escena la inolvidable Paulette Goddard, en su papel de bribonzuela fugitiva de la justicia. Aunque en toda la película no se ve un solo beso —cuando mucho un apretón de manos y un abrazo—, ya quisieran muchos personajes transmitir ese amor y devoción que refulgen en los ojos de la chica al ver a su galán. Sí, el amor nos hace libres. Constituye el único placer que les queda a los desheredados de la tierra, a los aplastados por los engranes y a los marginados del sistema.


Ésta es una película subversiva —no por nada fue presentada como prueba en las infames audiencias de la comisión McCarthy que declaró comunista a Chaplin— y como tal sigue vigente. Y es subversiva contra lo que se percibe en el telón de fondo. Detrás de la trama y el humor, brillan los ojos malignos de un sistema represivo, que persigue más a la chica que roba una hogaza de pan que a quienes se llevan a la fuerza a sus hermanitos para ponerlos bajo la tutela del estado. Un sistema que reprime a los huelguistas y premia a los empresarios que declaran quiebras fraudulentas para evadir sus obligaciones. Que deja perecer ahogados a miles de negros por ser pobres mientras despilfarra los fondos defendiendo sus intereses petroleros a miles de kilómetros de distancia... ¡Un momento! Creo que ya se me están confundiendo los tiempos. Bueno, después de todo, los nuestros también son tiempos modernos.


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Mjy buenos "tiempos modernos", igual que los de ahora...Saludos y excelente reseña.

Hola Gina

Honestamente solo he visto pedazos de esta pelicula, no estoy muy familiarizado con el cine de Charles Chaplin, vi una pelicula sobre su vida, que no creo que haya sido muy buena, supe de sus problemas legales en USA, lo que lo obligo a irse de Estados Unidos, y algo poco conocido de el, su talento como compositor (hay que recordar su cancion "Candilejas") tambien su lado humano, con un tremendo gusto por las mujeres jovenes, casi niñas, lo cual le fue muy sensurado por las " buenas consiencias" de la epoca.

Que pena siento de no poder aportar un comentario mas profundo sobre la pelicula tiempos modernos y solo dar vagos comentarios sobre el genial Charlot

Saludos

Chaplin, un genio, "Tiempos Modernos" un peliculón, el encogimiento de los aparatos, fatal, a mí me cuesta más cada día usar aparatitos tan pequeños, jajaja
Linda nota

Besitos guapa.

oye me gusta tu forma de escribir estare mas seguido por aqui besos miss georgina

No te quedes callado

 

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