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domingo, noviembre 27, 2005

Qué hacer cuando se descompone el coche

Toods nos extrañamos este sábado en la mañana, cuando Matilde nos avisó desconsolada que su marido, el ingeniero Benavides, no había llegado la noche anterior de Guadalajara. La extrañeza se debía a que el ingeniero está considerado un hombre recto e intachable, incapaz de desviarse de sus obligaciones conyugales. Pero no faltó una que otra ceja levantada y un asomo de burla ante la aflicción de Matilde. Claro, las mujeres se condolieron de ella pues, en su avanzado estado de gravidez, “cualquier mortificación puede ser fatal”, como sabiamente advirtió doña Meche.

Como moderno hombre de ciencia que es, yo sabía que el ingeniero siempre carga con su celular, por lo que le pregunté a su esposa si ya le había marcado.

—Es que me contesta la grabadora de que está fuera de servicio.

Claro, como buen hombre de ciencia, dedicado a difundirla en su modalidad de profesor de secundaria, el ingeniero es bien prángana y nunca trae crédito en su celular, por eso no podía recibir llamadas de larga distancia. Le propuse a Matilde que fuéramos a abonarle crédito en algún cajero automático para poder llamarlo.

Al filo del mediodía finalmente entró la llamada. El ingeniero ya venía de regreso en su coche, que había sufrido un “desperfecto” por lo que tuvo que pasar la noche en la carretera.

Varios vecinos pusieron en duda la versión del ingeniero, razonando que su profesión le hubiera permitido arreglar cualquier problema del coche. Sin embargo, Benavides es ingeniero químico cosa que, en sus propias palabras, sólo lo capacita para abrir la tapa del motor y rezar por un milagro que se lo arregle.

—A mí que me pongan probetas, no engranes—, comentó el ingeniero una vez de regreso en su casa.

Recordé haber hecho lo mismo cuando tuve el problema con mi coche: abrí la tapa esperando ver algo muy obvio, un cable desconectado, una banda suelta o algo evidentemente fuera de lugar. Pero los coches son mucho más complicados que eso y saben ocultar sus desperfectos a la vista del lego.

Ése es el precio del progreso. La descompostura de una carreta suponía simplemente un eje roto, cosa que el mismo arriero podía arreglar. Pero para reparar un coche se necesita más que buena voluntad (¿verdad, Mosquitos?). Lo mismo ocurre con la computadora: cuando tenía problemas con mi máquina de escribir, varias veces yo misma los arreglaba, pues por lo general era un ganchito zafado (de los que transmiten el movimiento de las teclas a los tipos). Pero si mi computadora se traba, lo único que me queda es apagarla y volerla a prender, confiando que en el ínter el artefacto va a recapacitar y a funcionar como debe.

Bueno, pues volviendo al asunto del ingeniero, habrá que agregar que no todos los vecinos quedaron conformes con la explicación que ofreció. A más de uno le pareció sospechosa su desaparición en viernes, “la noche más animada en casa de doña Amparo” y aprovecharon para criticarlo ferozmente; otros, más piadosos, agregaban que había que ser comprensivos con el ingeniero.

—Como quiera es hombre y tiene sus necesidades. Y Matildita no está en condiciones de cumplirle...

Creo que no habrá forma de acallar las maledicencias de la colonia. Éstas, como tantas veces hemos visto en la prensa, sólo se agotan cuando surge un nuevo objeto de interés. El ingeniero puede estar tranquilo: no tardará en aparecer otro motivo de escándalo.


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Buenos Dias Gina

Tan solo de pensar en Dormir en la carretera me dio mas frio del que tengo ahorita (Brrrrrrr)

Un excelente comienzo de semana.

Saluton Gina! Feliĉan revenon!

Nu, altiris mian atenton la uzo de "coche" anstataŭ "carro". Mi kredis ke mia lando estas unika en la uzo de "coche", en la tuta Hispanlingvujo!

Cetere, tre interesa rakonto. Mi, kiel inĝeniero, estus veninta kun uzitaj kondomoj dise de la aŭtotapiŝo: ĉar homoj klaĉos, mi donu veran motivon!

mi trinkas lakton. kiubon!

Bonavenon gina!

Mi fikas la instruitio. Kun sukero.

En vez de preguntarse cómo reparar un coche: ¿para qué usar un coche? Mejor ir caminando. ¿Queda muy lejos? Mejor no ir.

Desprenderse de la necesidad de usar máquinas nos libera de tener que repararlas.

No te quedes callado

 

¿Quién soy?

  • Yo soy Georgina
  • de Mexico
  • Quisiera ser heteróclita e indefinible: no me gusta que me encasillen. Claro, la sociedad ya tiene una casilla bien definida para gente como yo. En todo caso, no seré yo quien se meta por su gusto en ella.

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